• Escrito por: Mónica Vega
• Fotografía: Hjalmar Gómez
No hay duda de que los granos son realmente saludables. Nos suplen las fibras, proteínas, vitamina B, vitamina E y minerales que necesitamos diariamente. También protegen nuestra salud a través de los fotoquímicos y se ha demostrado que el comer granos diariamente ayuda a prevenir las enfermedades del corazón y la diabetes. Además de ser realmente nutriciosos y saludables son relativamente fáciles de cocinar. Algunos, como el couscous, el mijo y el trigo sólo necesitan un poco de agua caliente y están listos en unos minutos. Otros, como el amaranto y la quínoa están listos en 15 a 20 minutos. La cebada y el arroz salvaje tardan un poco más, pero todos se pueden hacer con antelación y conservar congelados en fundas o envases plásticos.
Trigo: Este grano es mejor conocido por su presencia en nuestros irresistibles quipes y la ensalada libanesa tabbouleh o tipile. Lo que conocemos como trigo (#1, 2 y 3) son realmente las bayas de la planta trigo, ya cocidas a vapor, secadas y luego partidas en pedacitos. Se puede utilizar sustituyendo el arroz en locrios y risottos, además de rellenos y ensaladas.
Amaranto: El amaranto es un grano pequeñito (como 4000 granitos por cucharadita) pero con el mayor contenido de proteínas, hierro, potasio, fósforo y magnesio de todos los granos, además de que contiene el aminoácido lisina. Es muy antiguo y fue tan querido por los aztecas que incluso es considerado el grano de los Dioses. Es herboso y ligeramente crujiente. Se puede cocinar por mucho tiempo y queda espeso, como si fuese una harina de maíz o polenta, o por poco tiempo y queda ligero como un couscous. La harina de amaranto también se utiliza para confeccionar panes y panqueques. Las personas que son alérgicas al gluten pueden comer amaranto.
Cebada: Este grano, tan antiguo como las paredes de Jericó, tiene un rico sabor a nuez. Normalmente se prepara en sopas nutritivas, pero también se puede utilizar para ensaladas.
Espelta: La espelta se conoce en Italia como farro y en Alemania como dinkel. Es un grano muy antiguo que pertenece a la familia del trigo. Contiene grandes cantidades de proteínas, vitaminas B y minerales. Mantiene su forma al cocinarse, lo que lo hace ideal para platos elaborados por adelantado. También se come caliente, como cereal, y molido se puede utilizar para hacer pastas.
Quínoa: Estas bolitas aplastadas no son realmente un grano sino que esta planta está relacionada a la espinaca. Es nativa del Perú y muy rica en proteínas y calcio, así como algunos de los aminoácidos esenciales. Es ideal para las personas alérgicas al gluten que tiene el trigo y el centeno. Antes de cocinarla, asegúrese que la lave varias veces cambiando el agua, pues la quínoa está cubierta por una sustancia amarga.
Arroz Salvaje: Aunque el arroz salvaje es un primo lejano del arroz, realmente es una hierba de agua. Su color oscuro, así como su textura firme y su sabor a nuez lo convierte en un popular ingrediente en muchos platos.